Las brechas tributarias suelen aparecer primero como pequeños atrasos, diferencias o dudas repetidas. Estas señales justifican una revisión estructurada.

1. La contabilidad está atrasada

Si las declaraciones se preparan sin cierres ni conciliaciones actualizadas, aumenta la probabilidad de omisiones y correcciones posteriores.

2. Nadie puede explicar una cifra

Cuando los saldos dependen de una sola persona o no existe un papel de trabajo, la empresa pierde trazabilidad y capacidad de respuesta.

3. Existen declaraciones pendientes o corregidas con frecuencia

La recurrencia puede revelar problemas en la captura de información, los responsables o el proceso de revisión.

4. Cambió la operación

Nuevas actividades, contratos, mercados, activos o formas de cobro pueden modificar obligaciones y tratamientos tributarios.

5. El régimen no se ha revisado

La inscripción debe reflejar la realidad de la empresa. Si existen dudas sobre actividades u obligaciones, conviene confirmarlas antes del siguiente vencimiento.

Objetivo del diagnóstico

Confirmar obligaciones, medir brechas, estimar su impacto y convertir los hallazgos en un plan con responsables y fechas.